Está por verse
Si alguna vez la realidad toca a mi puerta y, con una sonrisa, me entrega una carta en la que claramente dice que no es posible, la recibiré y le daré las gracias por traerla. Seré educado, no discutiré con ella, pues el mensajero nunca es culpable del mensaje. Cerraré la puerta, me sentaré en … Read more